jueves, 18 de septiembre de 2014

4 de octubre, ¿nos vemos?


Me he pasado el verano dando la lata al amore con la empresa. El pobre está hasta el gorro de mi y de mis continuas divagaciones: que si lanzo esto, invierto en aquello, no tengo plan de negocio, necesito otra web, la mensajería está muy cara, la florista está loca, no tengo tiempo, nadie me comprende… y así en bucle sin fin.

La otra noche le solté que a ver cuando dejaba de fumar. Y el otro, aspirando bien el humo, me dijo: cuando tú dejes Lucía Be. Nota mental: no le puedo dar más la brasa con mis milongas o mis sombreros corren peligro. Pero es que esto de emprender es algo así como El llanero solitario y una necesita desahogar por alguna parte.

No estás sola, muy friend: en esas que llega Superyuppies y me propone contar mi historia en las Súper Jornadas para mini emprendedores. En un escenario, ante un montón de personas. “Les compadezco”, suelta el amore. Pero en el fondo está feliz de que vaya a dar la chapa a otra parte.


Así que apunten: 4 y 5 de octubre. Un fin de semana de formación de calidad y de clara aplicabilidad a la emprendeduría, de la mano de expertos profesionales de diferentes sectores: cómo hacer un plan de marketing, gestión empresarial, como vender más gracias a las redes sociales, claves para aumentar la productividad, fotografía, coaching para emprendedores... 



Respecto a mi, no esperen escuchar lecciones de un gurú del marketing ni una visionaria del mundo empresarial, pero sí mucho de todo lo que he aprendido a base de fallos garrafales y pequeños éxitos a lo largo de estos cuatro años que llevo con mi sarao a cuestas. 

Mi entrevista en Superyuppies aquí
Todos tenemos una aventura que emprender, así que... ¡les espero! 




martes, 16 de septiembre de 2014

Cosas de madre

Esta mañana he ido al súper a por pañales, y en esas estaba, cuando me he descubierto extasiada ante la oferta inmensa del pasillo de limpieza. Antes paraba en la zona de bebidas, champús y aperitivos varios. Por este orden. Pero ahora las fragancias al aloe vera bajo la promesa eterna de suelos brillantes me dejan noqueada. Sprays quitamanchas para todos los gustos, bolsas de basura perfumadas, bayetas ecológicas y un nuevo limpiacal que tengo la necesidad imperiosa de comprar.

Sumida en mi sueño de lejías varias, me encuentro con que estoy meneando el carro de la compra y rumiando en bucle ese "ea ea ea" infinito que le canto a Juan para ver si consigo dormirle. En lugar de Juan, esta vez mi carro lo ocupan un par de lechugas, patatas, leche y merluza fresca, que hoy estaba de oferta. 

Ayer hizo dos años que soy madre y cada vez hago más cosas de este tipo. Me encuentro hablando en idioma niño cuando estoy sola, sufriendo cuando paxarito monta en el tren de la bruja por si descarrila, revisando minuciosamente el ticket de la compra de la semana, fregando con éxtasis la cocina o meciendo una merluza. 

Mi duda es, ¿la maternidad otorga unas características especiales que hacen que todas las madres se parezcan? Es que ayer le ordené al amore que se bebiera el zumo porque se acababan las vitaminas, y en fin, tengo miedo...



miércoles, 10 de septiembre de 2014

La boda de mi amiga Ester

"Nos conocimos en 2005, un fin de semana en la sierra de Madrid. Teníamos diecisiete años. Él siempre dice que cuando me vio, se giró a su amigo y le dijo: ¿Ves a esa morena del fondo? Pues me voy a casar con ella". 

La morena es Ester, y se hizo la loca y dio guerra hasta se dio cuenta de que estaba terriblemente enamorada de Jesús, el tipo a quien debemos esta bonita historia. "Yo siempre quería dejarle", me cuenta, "Iba en el autobús ensayando mi discurso, pero cuando estábamos juntos me hacía sentir especial. Y así, sin darme mucha cuenta, descubrí que estaba que me moría por él". 

Después de nueve años de paseos por el Madrid de los Austrias, largas conversaciones y pipas con limonada en el césped del Retiro, efectivamente, se casaron. Y yo, que ya tenía cuadrada la agenda de bodas del año, mi vi sorprendida cuando recibí la invitación en el buzón de casa. Es una de las partes más bonitas de este trabajo: tras un montón de visitas a mi taller en Madrid, largos e mails y muchos sombreros, Ester y yo nos hicimos muy amigas. Me planté en su boda con pamelón y bombo de siete meses, y puedo decir que es una de las más bonitas a las que he ido.

Pero es que Ester y Jesús son de esas personas con quienes todo parece fácil. "El año de preparativos ha sido muy dulce. Hemos disfrutado cada paso, cada decisión. Uno de nuestros grandes miedos era perder nuestra personalidad ante la vorágine de banderines, recenas, photocall y todas las aplicaciones sin las cuales parece que no tienes LA BODA. No queríamos perder de vista lo importante: que ese día, él y yo, Jesús y Ester, nos íbamos a casar".

Para el vestido, Ester eligió Lamaryé, el taller de novias que ha montado Ana, otra de mis novias con canotier (¿recuerdan?). Me hace especial ilusión, porque se conocieron en nuestro picnic silvestre, hace ya un año. Y entonces, empezaron a tramar lo que sería el vestido: una pieza sencilla de corte espectacular, hecha en crep satén, adaptado al cuerpo y con mucha caída. Todo: enaguas, botones, sisas, presillas... estaba cosido y hecho a mano, con un toque rosa empolvado en las mangas. Como complemento, nuestra corona paniculata, con flores secas en tonos rosados y crudos. Del peinado y el maquillaje se encargó una de sus hermanas pequeñas. 

La boda, preciosa. Llena de niños, familias, flores y gente bonita. "Fue justo como habíamos pensado, imaginado y hablado que sería. Y desde entonces, cada día mejor. Aprendiendo a vivir juntos, bailando en la cocina mientras preparamos la cena y muriendo de la risa cuando nos llaman al teléfono y nos preguntan si vivimos en una cueva, del eco que hay en casa porque no tenemos nada de nada. Pero es mentira, porque en realidad, lo tenemos todo".












 ♥   Fotografía: Rox and San 
♥   Vestido: Lamaryé 
 ♥   Corona de flores: Lucía Be 
♥   Celebración: Hipódromo de la Zarzuela 
♥   Meseros y papelería: Lucía Be 

lunes, 8 de septiembre de 2014

Septiembre

El verano cae a la misma velocidad que mi pelo. Desde que nació Juan, me quedo con manojos enormes entre los dedos. El amore, ahorrativo él, sugiere reutilizarlos para rellenar colchones, y yo le lanzo miradas de asesina (calva) para que se le pase la idea.

Ya se han terminado nuestras primeras vacaciones los cuatro, como una tropa de titiriteros dejando trastos por media España. Mi madre, mi suegra y nuestros amigos tienen existencias de pañales y biberones gratis de por vida, y mientras yo me devano los sesos pensando cómo poner orden de una vez en este curso que empieza.

Ya estoy de nuevo aquí. El tiempo, el verano y mi pelo, todo se me escapa entre los dedos... Ya hace cinco años que empecé este sarao, aquel verano de 2009, y cada vez somos más en esta pequeña gran familia. Me recuerdo recién llegada a este pueblo, sin internet y con un montón de maletas llenas de lazos y flores. Comentándome yo misma los primeros posts, sin saber qué hacer o cómo ganarme la vida en un lugar dónde sólo había campos de trigo, casas bajitas, huertos y un tipo llamado Pablo que se empeñaba en llamarme "la señora". 

Por eso, este primer post del curso quiero dedicárselo a ustedes, que me han permitido levantar esta preciosa empresa, me dan palabras de ánimo, empujones en la dirección precisa, consejos que no tienen precio pero sí mucho valor y algún que otro estacazo para ir corrigiendo el rumbo. Hay mucho empeño y trabajo detrás, pero pagar las facturas soñando Lucía Be es un enorme privilegio. 

Y como la vida es una verbena, me calzo mis bailarinas y levanto a Ginnie Maddox gritando fuerte un "¡Va por ustedes!". El bailoteo y tal lo dejo para el viernes, que ahora tengo que empezar a sacar pedidos.


 Gracias por seguir ahí, ¡feliz septiembre!

miércoles, 6 de agosto de 2014

Lánzate en bomba (estamos de vacaciones)

Hace un año me sentaba en la hierba con Deb para hablar sobre emprender y otras tantas cosas. Me pidió que eligiera un sitio importante para mí y nos fuimos al templo de Debod que es donde hace casi cinco años tuve mi primera cita con el amore. De hecho, se le puede ver en el vídeo ahí detrás, jugando con paxarito en un banco. 


Ha pasado ya un año, he dicho, y un montón de cosas. Me quedé embarazada, saqué tres colecciones, dibujé mucho, hice un curso de empresas y otro de parejas, nació Juan, se murió mi abuela y hace menos de un mes se murió también nuestro perrolobo Gastón. Rapidito. En apenas un par de líneas. 

Ahora paxarito, cuando pasa un avión, lo señala y dice: "Tatón". Es su modo de explicar que Gastón está en el cielo, con los aviones, y también con Maruja, mi abuela, que me escribía cartas contándome lo suyo con el abuelo, nos compraba curasanes y llevaba las uñas más cuidadas del mundo.

Comprenderán que necesito unas vacaciones, así que esta noche bajamos la persiana de la shop online. Del 7 de agosto hasta el 8 de septiembre. Mientras, pueden seguir mis rollos en instagram o twitter, o escribir a hola@luciabe.com. Aunque lo más sensato es disfrutar del verano y lanzarse en bomba, volver a enamorarse, mandar postales y levantarse pronto para disfrutar de un par de amaneceres...


Yo, que siempre he sido muy de listas, ya tengo la mía para este mes de agosto. Una pequeña hoja de ruta para lanzarme en bomba que hasta he convertido en fondo de pantalla para que no se me olvide (pueden descargársela ustedes aquí). Suena Good morning brigth eyes, paxarito se ha ido con los abuelos al norte, el amore trabaja y Juan, por fin, duerme. Estoy sola... comienzan mis vacaciones. 

¡Sean felices!

jueves, 31 de julio de 2014

Madres bonitas

Un día te das cuenta de que llevas un mes con el mismo vestido que compraste en las rebajas de H&M hace cuatro años. Y de que tienes los cristales de las gafas rayados, y las patillas tan abiertas que cada vez que te agachas se caen de un lado. De que no has estrenado el rímel nuevo que te regalaron cuando cumpliste los treinta, y en tu armario se mezclan jerseys con vaqueros y bufandas y vestidos veraniegos que no te valen, así todo junto y sin planchar.

Y entonces te das cuenta de que tienes que parar. Intentar rascar unos minutos al día, recoger tus trocitos que se han ido quedando en el ordenador, en las noches sin dormir, en el carrito de la compra, la lavadora, en los viajes presurosos a la guardería... Pintamos vidas bonitas a través de nuestro mundo en redes sociales, pero ¿qué hay del nuestro? También nuestro instagram real necesita piestureo, labios rojos y algo de tacones.

Haz un esfuerzo. Píntate las uñas de los pies, aunque sean las once de la noche. Y en vez de tragarte cualquier programa por puro agotamiento, apaga la tele. Lee dos páginas de un libro. Luego dará tiempo a más. Cómprate algo bonito que no necesites, aunque sea por internet. Ponte guapa aunque estés en casa. Deja de mirar esa barriga fofa, que con tiempo volverá a su sitio. Y lee a Andrea Amoretti. Ella sabe mejor que nadie que el estilo no es incompatible con ser madre. Yo con dos niños me estoy volviendo loca, pero me llena de paz leer su último mail: la cosa no para de mejorar, con el tiempo es todo más y más bonito". 



Lee, aunque sólo sea una página
Cuñas de Clarks, comodísimas. Me cuentan que acaban de sacar
colección de tallas grandes, ¡y es preciosa!

sombrero canotier de Lucía Be    lipstick Paul&Joe de Olivia The Shop   
Traje de baño J. Crew    Camiseta de Petit Bateau   
Pulsera de Beroque    Sandalias de cuña de Clarks    Shorts viejos de mi amore 


Y hablando de estilo: manual de supervivencia en rebajas
tips de estilo para todas y un montón de ideas 
para sacarle partido a los fulares este verano.
 ¡Sean felices!

lunes, 14 de julio de 2014

Escapadas imaginarias

Coger el coche y perderse entre las montañas. Antes lo hacíamos cada tarde de verano, ahora echo de menos esa libertad de cuando no había paxaritos ni pañales y sólo había que cruzar la puerta para desconectar. Si pudiera, ahora mismo me iba a ver a Esther a su pequeña tienda gourmet en la Vall d'Albaida. Ella me pondría un Malavida o un gin tonic con Ginself, y hablaríamos horas ante un bol de las patatas fritas más ricas, que solo las he probado en su barra. Vale la pena ir a L'Exquisit sólo para pedirle un paquete de patatas, y un vino, cualquiera, de su carta. 

No sólo patatas y vino (que luego me acusan a mi de borracha): para comer, El Calero, en Albaida, donde el padre de Esther hace la mejor paella del mundo. Y para dormir y relajarse, en Salem está la Granja de San Miguel, una granja preciosa en medio del campo con casa rural, spa y una piscina con la que sueño desde hace meses.

La tienda de Esther: L'Exquisit
Veladas en L'Exquisit
Granja de San Miguel
Ya que estamos de escapada imaginaria, pregunto a Susana, de Vuelo Directo, dónde ir. Su blog es click seguro cuando busco lugares donde perderme, lleno de rutas y lugares que ella misma descubre en su cuaderno de viajes. Me contesta un mail con dos destinos: 

"Ravello, en la Costa Amalfitana, donde Villa Cimbrione y Villa Rufolo son visitas obligadas. En la primera, elegantes bustos y estatuas de inspiración clásica contemplan junto con el visitante el intenso mar azul casi a vista de pájaro, mientras que en la segunda destacan además los bellos y ordenados jardines, escenario perfecto para los conciertos al aire libre que allí se celebran por la noche.


O el Valle del Duero portugués, con sus quintas en otro tiempo bodegas hoy reconvertidas en acogedores hoteles boutique con espectaculares vistas al río y a los rabelos que lo recorren. Barcos de madera llenos de encanto que antes transportaban barricas de vino a Oporto y que ahora pasean a relajados viajeros, que contemplan entusiasmados los viñedos en terraza, mientras se protegen del sol con un precioso canotier".


Susana & Ginnie Maddox en Quinta Nova Nossa Senhora do Carmo
Villa Cimbrione, Ravello.

Vuelvo a España con parada en La Casa Amarilla, una casa rural en Pardavé de Torío de la que llevaba tiempo queriéndoles hablar. Loreto me escribió hace casi dos años para encargarme su identidad corporativa y desde entonces nos hemos cruzado mails como si fuéramos amigas de la infancia austeniana: "Pardavé es el pueblo de  mi padre y para nosotras el lugar de veranos eternos y felices con primas, tías, abuelos, vecinas... mi hermana y yo tenemos nuestros trabajos urbanitas y aunque parecemos chicas de tacón y  asfalto, la realidad es que somos Heidis en el exilio. Nuestros genes campesinos son muy fuertes"    

La historia: en 2006, Loreto se empeña en comprar la casa color amarilo construida en la finca de su bisabuela Lucía. "La casa estaba hecha un cisco. Como no podíamos contratar un batallón de obreros y decoradores, poco a poco esclavizamos a nuestros padres y a todo el que se ponía a tiro y la fuimos adecentando (en ello seguimos…). El primer verano se nos resquebrajaron las manos de tanto lijar y limpiar", me cuenta.

Heidi en el exilio o Escarlata en el siglo XXI: "Nos sentimos las depositarias de un trozo de mundo que generaciones anteriores han conservado. Es nuestra tierra roja de Tara, un sitio al que volver, que nunca cambia, te espera". Allí han establecido un sitio casi mágico, donde no hay guerras de bolas de pintura ni tiro con arco, sino paseos, baños en el río y embutido del bueno. Ah, y miel. Miel que producen sus propias abejas y que ellos distribuyen a muy pequeña escala. Un secreto: regalan siempre un bote a todo el que va a visitarles, ¡y está deliciosa! 




Y ya que estamos, acabo a lo grande con uno de esos viajes que organiza el fotógrafo Álvaro Sanz. Eslovenia: Cámara, montañas y aguas cristalinas color turquesa, ¿se les ocurre algo mejor?



Ey, pero y lo que refresca la piscinita hinchable 
que hemos montado en la terraza...