jueves, 29 de noviembre de 2012

Mi amigo Pablo

Diciembre es mes de arándanos. De boniato y espárragos verdes. Que no lo digo yo, lo dice Pablo, el que me cuida el huerto. Ayuda indispensable e inspiración del calendario más silvestre para este nuevo año. Todos los días, al levantarme, me asomo a la ventana. Allí está su bici, y allá, a lo lejos, anda él trajinando. Limpiando piñones, regando fresas, recogiendo cebollas... Según la temporada y su estado de ánimo. Pero siempre está allí. Y cuando me aburro de ordenador y bloggers, salgo a verle. "Todo el día ahí metida no puede ser bueno", me regaña. Yo me excuso diciendo que de algo hay que comer.

Antes de llegar aquí, yo era una urbanita de los pies a la cabeza. Mi padre lo intentó apalizándome a excursiones montañeras durante la infancia y parte de mi adolescencia. Pero no. A mí dame calle y asfalto y conquisto el mundo. Por eso cuando llegué a este pueblo perdido creí que era mi fin. 

Pero allí estaba Pablo, dándome conversación. Y entonces descubrí que escuchando a las cigarras se puede adivinar la temperatura, que a las escalopendras hay que tenerlas mucho miedo, que poniendo una botella de agua los gatos no se mean en tu puerta, que si cortas las rosas por los nudos luego salen más, que si enfocas a una liebre con una linterna se queda inmóvil, que en primavera salen las perdices con sus hijos a pasear, que los pimientos rojos antes eran verdes, que los cds no sirven para espantar pájaros y que donde hay yeguas nacen potros, pero no como tú ni como yo.

Y así, entre coles y lechugas, y conversaciones bajo un manzano, aprendí a vivir en la naturaleza. Pablo, Gastón y el amore, me enseñaron a disfrutar del aire de verdad. 


Pablo es todo un señor y posa mejor que cualquier egoblogger que se precie. Cogió el calendario, ya terminado, y se plantó en medio del perejil. "Luego me sacas así, como quien no quiere la cosa, que es como las fotos salen más bonitas", me decía. 


La gorra desteñida y el uniforme verde son las constantes de su look, pero sabe de moda, y cuando me vio una vez saliendo de casa en tacones y con un turbante se tiraba de la risa. Él fue el que me hizo las fotos de una sesión para una revista de la que les hablaré en breve, y fue el único que supo aconsejarme como posar sin morir de la vergüenza.


"El problema de hoy es que los jóvenes tenéis demasiado de todo. Cuando era pequeño, tenía suerte si los Reyes me traían un saco de patatas o una berenjena". Con frases como ésa, la crisis se ve de otra manera. 



Todas las semanas, Pablo deja una caja de verdura en mi puerta. La semana pasada había tres calabazas. Dice Pablo que puedo hacer bizcocho, cabello de ángel y puré. Pero yo no sé hacer ninguna de las tres cosas. 


"De estos fresones te vas a poner morada", comenta orgulloso. Porque no hay nada de lo que se precie más: de su huerto. Todo el que me visita sabe que hay ruta obligada, Pablo nos guía y explica la verdura y fruta de temporada. 


Nuestro nogal. En verano, Pablo se esconde debajo. "Una silla, un vinito... y lo mejor, que nadie me ve". Eso es lo que él se cree, porque yo, desde mi ventana, sí.


Este mes me enseñó cómo se hacen las aceitunas que nos comemos. Sí, las de bote de toda la vida. Sin anchoa, claro, que eso ya es otro percal...


"Esta foto te va a quedar superior, me pongo a tapar los fresones para que no se hielen y con el atardecer queda que ni pintado". Toda la razón, Pablo.


Con su sarta de refranes, palabros, historias y conocimientos, Pablo daría para un blog él solito. Pero no me deja, dice que no quiere tonterías. Así que valga este post homenaje del hombre inspirador de gran parte de mi trabajo. Porque amigos, no se equivoquen. La inspiración no está en Internet. No. Hay que salir fuera. Unos tienen la calle. Y yo, tengo mi huerto.

Pss pss: si quieren ver más páginas del calendario, click aquí


30 comentarios:

  1. Me ha encantado! A mi que soy de pueblo muchas de las cosas que cuentas de pablo me suenan taaaaaanto
    Q grande la gente de pueblo!
    Besos!
    Babette

    ResponderEliminar
  2. Dan ganas de coger los bártulos y marcharme a vivir al pueblo...:) que buen paisano parece Pablo (que diriamos por Asturias)

    un beso
    Cova

    ResponderEliminar
  3. Hola Lucía,
    me encanta tu blog, yo también deje la ciudad, soy madrileña y siempre he sido muy urbanita, hace unos años, como pasa el tiempo,nos vinimos a vivir a un pueblín al lado del mar en Asturias. Al principio no es fácil, pero ha merecido la pena. Enhorabuena por tu blog y por las cosas tan bonitas que haces.

    ResponderEliminar
  4. Que maravilla de post...que de recuerdos me han asaltado. Mi abuelo con su gorra de aspirina Bayer trajinando, con su mono de faena, sus lechuguinas, sus olivos, esas aceitunas machadas...besos guapa

    ResponderEliminar
  5. me hago megafan de Pablo a la de ya, ya se lo puedes decir. que salao y que bien posa

    en mi família tenemos una casita en Lleida, los findes de mi infancia los he pasado allí. pero cuando te llega la tontería x allá de los 14, dices que nanai. he renegado del campo durante muchos años, sabes lo que daría yo ahora por irme a vivir donde estás tu?

    hay gente que me dice, pero si te encanta NY! si, pero llega cierta edad que necesitas tranquilidad, escuchar chicharras, o simplemente, nada

    aunque sea duro, mi sueño es irme a vivir a la montaña y trabajar desde casa. si algún día lo consigo, seré la más feliz del mundo Lucía


    besotes

    ResponderEliminar
  6. Que binto post, y que suerte tener a un Pablo! Me he visto muy identificada contigo en este post, porque yo soy de ciudad de toda la vida, del centro de Barcelona concretamente, y ahora nos hemos comprado una cueva en un pueblo de andalucíe, en medio del campo...y en breve la idea es irnos a vivir alli...¡que miedo!

    ResponderEliminar
  7. Pablo es un fenómeno entrenando hurones ademas , consigue que se pongan de pie , acudan al silbo , den vueltas , se metan en su jaula ellos solicos , y a mitad de hura se le quedan dormidos y se oyen los gritos desde Camarena del cabreo que se agarra.

    ResponderEliminar
  8. Una entrada diferente y preciosa :)

    ResponderEliminar
  9. que honor el conocer a Pablo! Yo también soy muy de ciudad pero me estás dando mucha envidia!!!!

    ResponderEliminar
  10. Como mola tu calendario... ¡Yo quiero vivir en el campo!... ¡¡Éxodo urbanita ya!!

    ResponderEliminar
  11. Una suerte poder disfrutarlo a diario, yo tengo dos huerteros cerca, todo un lujo
    Bss
    Yolanda

    ResponderEliminar
  12. Una suerte poder disfrutarlo a diario, yo tengo dos huerteros cerca, todo un lujo
    Bss
    Yolanda

    ResponderEliminar
  13. Qué gusto vivir así. Yo también vivo fuera de la ciudad, en una urbanización super tranquila y estamos muy bien, pero nos falta el huerto !
    Preciosa entrada, se respira sano.
    Beso,
    Marta

    ResponderEliminar
  14. A mí me encanta comer todo lo que sale de nuestro huerto, es que sabe hasta diferente....

    Besos!!

    ResponderEliminar
  15. ¡Qué es eso de no saber hacer bizcochos de calabaza! ¿Ni siquiera una lasaña? No puede ser!
    Siempre he pensado que si tuviera un huerto, sería mi perdición.. no tiene nada que ver con la verdura que se encuentra en ciudad!
    Un besazo!!

    P.D: En este blog siempre he encontrado recetas fáciles de hacer y bien explicadas: www.cocinaparaemancipados.com
    Anímate y Paxarito flipará!! (cdo pueda comer sólido, claro está ;) ).

    ResponderEliminar
  16. Qué sabiduría tiene Pablo en una sóla frase, no me extraña que le hayas dedicado un post tan especial.
    Besos a ti y a tu musa,
    MLu

    ResponderEliminar
  17. Me das mucha envidia con tu Pablo, tu huerto y tu paxarito!!!

    Un beso y sigue contándonos tus aventuras desde el mundo rural :)

    ResponderEliminar
  18. qué bonito te ha quedado!!
    vivan todos los pablos del mundo, esa gente sencilla que sabe de todo, que son enciclopedias de la vida y del mundo mundial..
    y vivan los pueblitos buenos y los huertos!!
    mil besos querida. gracias por recordarnos las cosas importantes de la vida.

    ResponderEliminar
  19. Me ha encantado yo tb tengo un "Pablo" en mi vida en mi caso es Tom,está en la familia desde que tenia 16 años y es lo mas,lo mismo vale para un roto que para un descosido...
    Entre el y yo tenemos la finca estupenda aunque por las dimensiones creo que la tuya es enorme!!!!!
    Ahora toca cortar los kiwis la helada de galicia los destroza asi que tengo mucho trabajo por delante...
    Un beso Lucia,me ha encantado que nos muestres estas cosas de tu vida,tu nueva vida.

    ResponderEliminar
  20. Qué pasada de post, me ha parecido genial! muy entrañable el señorito Pablo!

    ResponderEliminar
  21. Me encantan las historias que escribes y como las escribes. Lo haces de tal manera que me he enamorado de Pablo.

    Me gustaría vivir por un tiempo en el campo y alejarme de la vida ajetreada de la ciudad.

    Disfruta de la inspiración de la naturaleza.

    Un beso y sigue así.

    http://alazneinwonderland.blogspot.it/

    ResponderEliminar
  22. Aquí dos fans más de Pablo, nosotras en el #pueblitobueno tenemos al tío Pedro que a su vez es vigilante jurado, hombre del tiempo y teniente alcalde de la calle con 87 años.

    Besos de confetti*

    ResponderEliminar
  23. Que post tan bonito...

    Yo tb soy de pueblo... y conozco la mayoría de esas cosas que te ha enseñado Pablo. Me recuerda a mi abuelo, q además era muy refranero...

    PD: dile a Pablo q ya tiene fans.. jeje

    ResponderEliminar
  24. Dios mío, ¡qué buen post! Me ha recordado a mi tia abuela haciéndome esos comentarios, cantándome todas esas canciones... Dice que nosotros ya no cantamos nada. Es verdad nos han venido muchas cosas fáciles y cosas así de sencillas se nos han escapado, todavía estamos a tiempo y veo que tienes la gran suerte de aprender muchas cosas y hacer buenas recetas con todo lo que te trae ;))) Besoooo

    ResponderEliminar
  25. Lu, me encanta tu post y que hayas descubierto que hay vida más allá del asfalto. El próximo paso debería ser comprarte una bici de montaña azul y plantarle un cesto/caja del mercadona (por hacer un guiño a tu 'pueblo').
    Bss, guapa! ;)

    ResponderEliminar
  26. Me encanta...en este mundo que por minutos parace que va degenerando más y más, ese rincón perdido en el que vives suena a paraíso!Me ha hecho especial ilusión leer tu post... yo también tuve un Pablo!Uno muy especial...mi abuelo se dedicaba a cuidar de un huerto día tras día lluviese o el termómetro explotara... al igual que tú habia un día a la semana en que a casa llegaba una caja llena de hortalizas y frutas! Mil gracias por el post, por recordar que al final todo se reduce a lo más simple y eso resulta ser lo mejor!

    ResponderEliminar
  27. Me ha encantado esta entrada. Yo vivo en el centro de Madrid pero me encanta el campo, así que ya me gustaría a mí tener un huerto y un Pablo que me lo cuente todo. Ah y una cesta de frutas y verduras frescas sin conservantes ni todas las cosas que le echan hoy en día esperándome al abrir la puerta...
    El calendario me parece una preciosidad. De hecho de no ser porque ya he comprado uno y me han regalado otro, ¡estaba haciendo el pedido!. Me has inspirado para hacer un regalo de amigo invisible....
    Un besito fuerte

    ResponderEliminar
  28. genial¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡olé Lucía¡¡¡¡siempre consigues que parta de risa¡¡¡¡besiños¡¡

    ResponderEliminar
  29. Yo llegué tarde a tu blog y esta entrada no la había leído pero me ha llenado el corazón. Cuando era estudiante y todo pasaba más rápido no e había dedicado más tiempo del imprecindible a la huerta o al campo. Ahora, con el tiempo libre que me deja el trabajo, he redescubierto junto a mi padre, mi abuela y mi perro la huerta, el huerto, los árboles, los cultivos, el orgullo de volver a casa con tres tomates y 4 pimientos. Pararte a escuchar el silencio, a recoger manzanas para mermelada. A ver el mundo pasar a su ritmo. Afortunada la gente como Pablo, que lo supo siempre. Un saludo

    ResponderEliminar